domingo, 29 de mayo de 2011

"VIERNES 27 DE MAYO"


A las 2:30, aprendí que era mejor haber invertido más tiempo, por no considerar el tráfico.
A las 2:45, aprendí que el celular es un buen aliado.
A las 2:48, aprendí que el corazón cambia de ritmo por una estimulación visual.
A las 2:50, aprendí que la puerta del coche es capaz de darle paso a la vida.
A las 2:55, aprendí que la calle de Palmas no está tan lejos.
A las 3:00, aprendí que las distancias se hacen cortas cuando tengo una buena compañia.
A las 3:25, aprendí que los coches tambien comen.
A las 3:32, aprendí que no todos los retornos llevan a Roma.
A las 3:38, aprendí que otros retornos llevan al reves de Roma.
A las 3:40, aprendí que los sueños se hacen realidad.
A las 3:50, aprendí que la "Vida" tenía una deuda conmigo y que me la estaba pagando.
A las 4:00, aprendí a compartir "el pan", pero más que eso, a compartir mi persona, y a recibir la calidez de la tuya.
A las 6:30, aprendí  que la hora tiene 60 minutos, y que la vida pasa, el tiempo pasa, pero tú te quedas en mi.
A las 7:10, aprendí que todo lo que inicia tiene que terminar, pero nunca me imagine que sería apenas el principio.
A las 7:20, aprendí que el universo tiene su lugar, y como tal tiene su lugar para descansar.
A las 7:25, aprendi que el silencio dice mucho más en una despedida no deseada, yo guardé silencio.
A las 7:40, aprendí que duele tu ausencia, el regreso fue muy reflexivo, ya te empece a extrañar.
A las 11:05 aprendí que este día llegaba a su final.
A las 11:07 busqué la luna para poder perpetuar tu persona, y ella sólo ella, supiera mi pensar, y mi sentir.
  El reloj, marca las 11: 52, y sigo pensando en ti.Rosa roja

sábado, 28 de mayo de 2011

VIVIR APRENDIENDO

A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 9, aprendí que mi profesora solo me preguntaba  cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar  enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenia problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con  la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría  estar viajando.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos croquetas y elige la menor.
A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estas corriendo los suficientes riesgos.
A  los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del  éxito, pero que no se debe confiar demasiado en el. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí  que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A  los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender.

  Siempre estamos aprendiendo algo nuevo, algo  lindo, algo digno, como por ejemplo que la paz no se logra si realmente no se está dispuesto a perdonar por ella, entender cuál es la verdadera importancia de la familia, de la gente simple, de la vida   misma. Que si bien todos tenemos distintas cualidades, capacidades y habilidades, sepamos valorar las que tenemos y podemos ofrecer a los demás y además enriquecernos, aceptar y disfrutar con las que otros no pueden brindar.   Saber aceptar nuestras limitaciones y no olvidarnos de nuestras metas, aunque muchas veces parezcan muy lejanas difíciles. Encaminarse hacia ellas es el primer paso hacia algo que ni siquiera podemos imaginar.
Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

HUBO UN MOMENTO

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa.
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna ; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar ; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera .
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo; y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón.
Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.
Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad.
Recuerda "todo lo que sucede, sucede por una razón"...

martes, 17 de mayo de 2011

NUNCA SUPE MAS DE TI

Tú,
que renunciaste a todo por seguirme a mí,
tú que me diste sueños y me diste paz,
y que estuviste siempre
cuando te llamé.
Yo,
no sé si te busqué por soledad o por qué,
tal vez me equivoqué no quise hacerte mal,
yo, simplemente, te necesité...
No,
no pienses nunca que yo te mentí,
yo cuando dije amarte lo sentí,
equivocado o no,
sé que te amé...
Hoy,
en el vacío que mi vida es,
como quisiera volver a empezar,
volverme a enamorar, a enamorar,
a enamorar...
Yo,
no sé si te busqué por soledad o por qué,
tal vez me equivoqué no quise hacerte mal,
yo, simplemente, te necesité...
Y ahora que estoy solo,
en el silencio de este cuarto vacío
recuerdo todas nuestras cosas:
nuestro primer encuentro, nuestro primer día, nuestro primer beso,
nuestras primeras caricias, tu vergüenza y la mía
y tu risa, y tu risa...
No,
no pienses nunca que yo te mentí,
yo cuando dije amarte lo sentí,
equivocado o no,
sé que te amé...
Hoy,
en el vacío que mi vida es,
como quisiera volver a empezar,
volverme a enamorar, a enamorar...
Cómo quisiera volver a empezar,
pero yo nunca supe más de tí.