miércoles, 28 de marzo de 2012

Desierto....

Hoy hemos vuelto a cruzar la línea que nos separaba del adiós, ¡tan familiar para nosotros! 
Hoy hemos vuelto a ser dos cuerpos abandonados al calor y al abrigo de nuestra minúscula prisión, agazapados en la penumbra de nuestro oscuro calabozo, inmundo agujero. Muertas nuestras almas.

Hoy hemos vuelto a fingir que no nos importaba. Qué sencillo ha sido mostrarse indiferente, fría la mirada que me observaba desde el profundo gris de tus ojos. Hielo ártico, belleza y abismo. Qué útil provocar dolor, siempre más cómodo que el amor ¿verdad?


No intentes enseñarme lecciones que ya aprendí. Así que no me digas que no recuerdas, porque cuando crees que no te miro, abandonas esa sonrisa perversa y un inmenso dolor te delata, oculto detrás de tu máscara de indolencia. Y llora mi alma cuando veo tu rostro surcado por las sombras de la memoria que no olvida, lleno de pesadumbre por evocar, ausente de vida de tanto reflexionar. Y llora mi alma por mí, por encontrar mi rostro en el tuyo.


Desierto
en el que nada parece lo que es, dos soledades en la misma inmensidad.

No hay comentarios: