PALABRITAS ...

miércoles, 2 de marzo de 2011

El tiempo


EL TIEMPO

Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor; Y porque no se tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera; Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas; Y porque no abrimos del todo las cortinas, luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud...
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde; A tomarnos el café corriendo porque estamos atrasados; A leer el diario en el autobús porque no podemos perder tiempo; A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar; A salir del trabajo ya de noche; A dormir en el autobús porque estamos cansados; A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a pensar que las personas cercanas a nosotros estarán siempre ahí y a creer que están bien, sin preocuparnos por averiguarlo; a esperar el día entero y finalmente oír en el teléfono: "Es que hoy no puedo ir... /A ver cuándo nos vemos... /La semana que viene nos reunimos....". A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta. A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos. Si el cine está lleno nos acostumbramos y nos conformamos con sentarnos en la primera fila aunque tengamos que torcer un poco el cuello. Si el trabajo está complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana; Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida... Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados ¡NOS PERDIMOS DE VIVIR... ¡

El tiempo no se puede atrapar, mucho menos almacenar; nuestra existencia transcurre a gran velocidad, pero mientras tengamos vida, tenemos la oportunidad de cambiar nuestros hábitos, de tener una mejor calidad de existencia, de aprovechar y disfrutar cada respiro, cada latido de nuestro corazón.
No trasformemos nuestra vida en una rutina inútil que nos haga infelices.
Dios pone a nuestra disposición todos los elementos para ser seres felices, satisfechos y agradecidos por ese gran don (que es la vida), que con tanto amor nos ha sido otorgado.
La vida no hay que ahorrarla... ¡hay que vivirla plenamente...!
Si se observa cualquier reunión humana, es muy típico detectar que siempre hay una personalidad más relevante que las demás, alrededor de la cuál se centra la atención. La atención la suele acaparar no el más sabio, ni el más inteligente, sino la personalidad que más alegría irradia. El rostro sinceramente alegre parece que produce un efecto imán en los jóvenes y en los niños. ¿Por qué?
La alegría genuina se caracteriza por tres rasgos: proviene del interior, ilumina, y es sencilla.
En el interior del ser humano es donde se enfrenta la vida y se eligen las actitudes. Una vida llena de sentido es la que contesta cada mañana a la pregunta ¿Vale la pena el día de hoy?, con un SI entusiasta, porque responde pensando en alguien. El sentido de la vida se descubre cuando se ve el rostro feliz de aquel a quien se ama. Por ello la alegría proviene del interior, de la decisión personal de donarse a alguien. Y todos los que alguna vez han hecho la prueba, tienen que aceptar que el resultado es positivo. Hay mas alegría en dar que en recibir.


EL TIEMPO

No siempre es suficiente ser perdonando por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar, que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no podías más.
¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!

Cuando otro actúa en cierta forma, es perverso; cuando tú lo haces son nervios.
Cuando es inflexible en su actitud, es obstinado; cuando tú lo eres es solamente firmeza.
Cuando le disgustan tus amigos, tiene algún prejuicio; cuando a ti te disgustan los suyos, simplemente tienes un buen criterio sobre la naturaleza humana.
Cuando trata de ser complaciente, es adulador; cuando tú lo haces, estas demostrando tacto.
Cuando se tarda en hacer las cosas es terriblemente lento; cuando tú te tardas años eres cauto.
Cuando encuentra defectos esta chiflado; cuando tú lo haces muestras discernimiento.
Porque con el mismo juicio que juzgares, habéis de ser juzgados: con la misma medida con que decidiréis, seréis medidos vosotros.

El tiempo, se encargará de sanar las heridas, si se le es permitido.
El tiempo, hará realidad los sueños, si en verdad se ha luchado por ellos.
El tiempo, llenará todos los vacíos, si estamos realmente abiertos y así lo queremos.
El tiempo, nos devolverá la paz que habíamos perdido, si hacemos algo por recuperarla. Por eso, hay que darle tiempo al tiempo.
El tiempo, puede encender de nuevo la llama de la ilusión, si así lo soñamos.
El tiempo, nos enseñará a vivir sin lo que se había perdido; si queremos aprenderlo.
El tiempo, pondrá en nuestras manos los frutos de lo que hemos sido y vivido,
porque es lo que realmente nos ofrece el tiempo; por eso, solo de uno mismo depende que seamos sus amigos o enemigos. Hay que saber darle tiempo al tiempo.
El tiempo, puede fortalecer o matar un amor, sin ser culpable de lo que ocurra;
El tiempo, devuelve o quita la ilusión; dependiendo de nuestra fuerza interior;
El tiempo, logra que algunos caigan en la rutina, según como vivan la vida; No depende del tiempo lo que nos pase; hacemos parte del tiempo, pero se nos da la libertad de saberlo aprovechar o simplemente dejarlo pasar.

El tiempo no se devuelve, ni se detiene; camina a su ritmo; aunque a veces parezca que vuele o se estanque, según el momento que vivimos. El tiempo sana o hiere, quita u ofrece, mata o da vida, llena o vacía, sin ser culpable de lo que a su paso ocurra, porque no es él quien realmente actúa, somos nosotros los que vivimos en el tiempo.
El tiempo, transforma, renueva o envejece; pierde o recobra su valor según como le utilicemos, se gana y multiplica cuando vivimos intensamente lo que trae consigo en cada segundo que se nos regala; hay tiempo mal invertido, que se nos escapa aún sin haberlo vivido, es el tiempo que muchas veces pasa desapercibido y cuando se nos acaba sin avisar, nos lamentamos por lo que se pudo hacer, pensar y sentir y no lo hicimos.

Somos parte del tiempo, somos el resultado de lo que en el vivimos o generamos; somos los que quizás nos detenemos creyendo interrumpir su marcha , quedándonos en un pasado al que nos aferramos, o un presente que al parecer no avanza y aleja de nosotros la visión del futuro que se nos viene; olvidando que el tiempo no se detiene, porque pase lo que pase el reloj sigue corriendo, al mismo ritmo, marcando el paso que solo le da el tiempo.



*
SOLO CON EL TIEMPO

Con el tiempo, uno aprende la sutil diferencia, entre sostener una mano y
encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse, y una
compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos
abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el
terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores...
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que es fuerte,
que uno realmente vale, y con cada día uno aprende, aprende, y aprende...

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen
futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado...
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus
defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que
deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona
sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando
volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de
amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden
seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida...

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es
sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente,
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona
es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios
multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que
pasen ocasionará que al final no sean como esperabas...
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante...

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han
marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar... o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que
quieres... ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...

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