PALABRITAS ...

martes, 1 de marzo de 2011

Mistral

SABIDURÍA
Ahora sé para que he recibido veinte veranos la luz sobre mí y
me ha sido dado cortar las flores por los campos. ¿Por qué, me
decía en los días más bellos, este don maravilloso del sol cali-
do y de la hierba fresca?
Como al racimo azulado, me traspasó la luz para la dulzura
que entregaría. Éste que en el fondo de mí está haciéndose
gota a gota de mis venas, éste era mi vino.
Para éste yo recé, para traspasar del nombre de Dios mi ba-
rro. con el que se haría. Y cuando leí un verso con pulsos tré-
mulos, para él me quemó como una brasa de belleza, porque
recoja de mi carne su ardor inextinguible.
DULZURA
Por el niño dormido que llevo, mi paso se ha vuelto sigiloso. Y es religioso todo mi corazón , desde que lleva el misterio.
Mi voz es suave, como por una sordina de amor, y es que temo despertarlo.
Con mis ojos busco ahora en los rostros del dolor de las entrañas, para que los demás miren y comprendan la causa de mi mejilla empalidecida.
Hurgo con miedo de ternura en las hierbas donde anidan codornices. Y voy por el campo silenciosa, cautelosamente: creo que árboles y cosas tienen hijos dormidos, sobre los que velan inclinados.
[De Desolación]
 SIN TI
Desde que me quedé sin ti, me quedé sin un árbol, sin un hilo de agua, sin tierra en la tierra. Y me vino esta ansia de andar, no por ir buscando el paisaje sino por ir buscando la fatiga. Delante de las puestas de sol maravillosas yo no me he detenido; una fragancia que venía de las cercas próximas no me ha hecho volver el rostro.
Esa, dicen, tiene hambre de tierra, la divina ambición de todos los vientos. Y es mentira, porque yo no tengo más que el ansia de una fatiga mayor que ésta, que rompa los huesos y los esparza, por fin, en el camino.




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