PALABRITAS ...

martes, 1 de marzo de 2011

Volvería a ser maestro



VOLVERIA A SER MAESTRO


Si volviera a nacer, volvería a ser maestro.
Porque aunque algunas veces han herido mi orgullo
las calumnias sin nombre con sus filosas lenguas,
me ha devuelto la calma,  la sonrisa inocente
de una cara chorreada que cada día me dice:
¡Hasta mañana maestro!

Volvería a ser maestro
para sentir de nuevo  la algarabía del grupo
con sus gritos y risas, sus ingeniosos juegos,
sus pleitos, sus angustias, sus momentos de calma.

Volvería a ser maestro
aunque  otra vez me dijeran con maliciosa sorna
que iba a pasar penurias con el sueldito de hambre
que perciben los profes.
Aunque me comentaran con burlesca insistencia
que iba a ser un don nadie, un ser incomprendido,
profesionista a medias, profeta del desierto.

Volvería a ser maestro
sin  importar las horas de trabajo y desvelo
pues me hacen ser más grande para entregar completos
mi espíritu y mi mente a un corazón pequeño
que despierta a la vida.

Si volviera a nacer, volvería a ser maestro
porque mi alma  se llena de satisfacciones
al saborear el triunfo de la misión cumplida
porque al ver hacia arriba puedo mirar los frutos
del árbol vigoroso que alguna vez fue niño
y que llegó a mi surco como débil semilla
para luego partir a buscar futuro.

Volvería a ser maestro
para  gritarle al mundo lo que vale el apóstol
que silenciosamente con tesón cotidiano
edifica el futuro de nuestra heroica Patria.

Volvería a ser maestro
para gritarle al necio que mi trabajo es digno,
que puedo ir por la calle con la mirada de frente
y decir con orgullo que mi voz y mis manos,
mi mente y mi corazón, están formando voces,
adiestrando las manos, modelando las mentes,
¡Forjando corazones!

Volvería a ser maestro
porque el maestro lleva la salvia de la vida
al confín más lejano del mar o de la montaña.
Porque el maestro entrega su sudor y su fuerza,
su alma y su esperanza para que de ellos emanen
la fuerza y la esperanza de hoy y de mañana.

Volvería a ser maestro
para llevar la luz donde hoy hay tinieblas,
para llevar el canto donde hoy hay silencio,
para llevar la letra a donde moran las sombras.

Volvería a ser maestro
porque me duele el yugo de nefasta ignorancia
que aprisiona a mi pueblo.
Porque sé que las letras han sido y serán siempre
la fuerza redentora que derrumba barreras.

Porque no necesito del elogio comprado
cuando tengo espontáneamente la sonrisa sincera,
la cándida palabra del pequeño que espera
con ansias mi presencia.

Volvería a ser maestro
porque hoy soy maestro que entrega complaciente
poco a poco su vida, porque sé que con ella
se alimenta la vida del futuro radiante
que anhelo contemplar.

Volvería a ser maestro
porque sé que mi esfuerzo, no es esfuerzo en vano,
porque sé que mi voz  no es voz en el desierto,
porque sé que mis manos levantan otras manos,
porque sé que mi mente modela pensamientos,
porque sé que mi vida da esperanza  a otras vidas,
porque sé que mis pasos abren nuevos caminos,
porque mi corazón se reparte en pedazos
en la noble misión de formar corazones.

Volvería a ser maestro
porque estoy convencido de que en mis venas corre
incesante, a raudales ¡Vocación de maestro!

Por eso, si volviera a nacer,
Volvería a ser maestro.

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