PALABRITAS ...

martes, 1 de marzo de 2011

Amorcito así...

Cuando al eclipsar la tarde de cielo pardo y pertinaz llovizna, que humedece el desgastado adoquín y a ella, en silencio, se suma el llanto que brota de mis ojos, lágrimas de la vid, ácidas no tan dulces; el tránsito pausado de mis recuerdos recorren las huellas que algún día no muy atrás, dejamos por estas mismas callejuelas, tu y yo. Gratos momentos a mi memoria acosan, instantes de felicidad eterna que vivimos, ilusiones y anhelos, complicidades y promesas, todas, todas ellas van llegando, reviviendo la esperanza o destrozando aún más, mi corazón.

Te acuerdas del parque aquél donde me dijiste "Te Amo" por primera vez, o del lugar donde te besé una y otra vez. Y del parque con su fuente en piedra y las iridiscentes flores que formaban su vergel, las mismas que yo cortaba y eran ellas las que vida tomaban al acariciar tu piel; o tal vez del árbol aquel, donde nuestros nombres grabaste. Recordarás como yo, el hotelito del aeropuerto donde entre sábanas de seda, el amor hicimos por primera vez; calmando yo esa sed que tu presencia me enseña.
Recuerdas tú la casita, esa pintada de azul, de rústico tejado, con su ventana hacia la calle muy cerca de su puerta; esa, la misma que tu querías y en la que viviríamos los dos.

Todo, todo eso sigue allí, esperando la presencia de quienes compartimos sus colores, formas, aromas, sabores, sensaciones; lástima que te hayas ido, lástima que ya no estés, amorcito así.

Cierto que soy pobre y con riquezas materiales no cuento, pero aquellas, las de los sentimientos, ésas de donde viste nacer y crecer mi amor por ti, las que te obsequiaron la luna, las que te dieron luz con los rayos del sol, las que te abrigaron en las noches de invierno, las que fuiste descubriendo en cada beso, en cada amanecer, en cada pétalo, en cada aspiración del aire... esas, amorcito, son las que yo poseo y hoy se esfuman en la vorágine del tiempo, con mi pasado, con mis recuerdos, contigo, las mismas que tú te llevaste, dejando mi corazón en absoluta pobreza.

¿Sabes? No me es difícil escribirte ya lo he hecho tantas veces que ya hasta sabes cuando mis letras denotan alegría, tristeza, frustración y otros sentimientos; me conoces tanto y tan bien que con sólo mirarme sabes lo que reside en mi alma.

Te he escrito tanto y tantas veces que leerme se te hizo primero una costumbre después una necesidad; llegamos a tener esa complicidad como las que se tienen los enamorados, de entregarnos pedazo a pedazo nuestro corazón hasta hacerlo uno mismo al grado que las palabras nos han sobrado cuando las miradas lo han dicho todo.

Un entendimiento total, una necesidad de estar juntos, una complicidad tan especial y ¡vaya! especial no es una palabra que la defina a perfección pero tu y yo sabemos que se trata de lo nuestro.
Sí, nuestro y de nadie más; un amor que sobrevivía al paso de los años que no se desgastaba que seguía cautivándonos como aquella noche de febrero.
Relación impetuosa que había sobrevivido a la distancia, al tiempo y a las personas y tan sólo por el amor que nos tenemos.

¿Te das cuenta? te hablo de sentimientos, costumbre, necesidad, complicidad y un amor que nos sigue cautivando; ¿De qué se trata esto? ¿Es acaso una carta de amor lo que te estoy escribiendo? ¡Claro! La respuesta es Sí.

Si te estoy escribiendo una carta de amor; pero no cualquier carta; ni cualquier amor; es del que mucho se habla y poco se sabe, ése que como el nuestro ha sabido sobrevivir a los obstáculos que se le han ido presentando, ése el que sabe vestir de amor nuestras faltas, el que no lleva cuenta del daño, ése que las risas le saben a miel y las lágrimas a hiel pero que igual las comparte por que tan sólo sabe ser amor.
 
Llegan a mi mente preguntas, preguntas que responderá sólo tu corazón... ¿me lo responderías hoy?. ¿Qué me amas?
¿Te amo?... Sí amorcito, yo te amo, y no te amo como cualquier mujer ama a un hombre... yo te amo de una sola forma, de esa forma la cual tu has inventado... así es como te amo yo, te amo de la forma que me has enseñado a amarte...

Te amo, si, yo te confieso que te amo aún cuando la distancia se apodere de estas palabras …
Y si me preguntas, que ¿por qué te amo? te amo porque te amo, porque tú has enseñado a mi alma a necesitar de ti, porque cada momento que paso junto a ti me has enseñado a quererte como nunca antes lo he hecho, porque cada vez que escucho tu voz, encuentro en ti la esperanza que sólo el amor me puede dar, por eso y mucho mas te amo... 
¿Que me amas mi niño?...





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